El avión anfibio Carnauba de Herbert Johnson, hijo, en vuelo hacia Brasil

En busca del Sikorsky S-38: La búsqueda del avión Carnaúba de H.F. Johnson, Jr. descubre algo más

En 2006, la familia Johnson lanzó una expedición, esperando encontrar al fin el tesoro que buscaba Sam Johnson.
“Yo soy Carnaúba. Mi verdadero hogar no es esta bahía, sino el corazón de todos aquellos que aman la aventura”.
Todos tenemos preguntas acerca de nuestros padres cuando eran jóvenes y por qué tomaron sus decisiones, qué fue su inspiración y qué los hizo felices. Para Sam Johnson, el líder de la cuarta generación de SC Johnson, estas preguntas estaban entrelazadas con la expedición a Brasil que realizó su padre en 1935, y el avión que lo llevó hasta allá.
 
“¿Recuerda ese cajón especial de su padre cuando crecía? En él había una cierta posesión suya, tal vez una navaja, un reloj o algo que había encontrado. Y, de alguna manera, simbolizaba para usted quién era”, comenta Sam en su película Carnaúba: Memorias de un hijo. “Por ello es por lo que realmente quería encontrar la placa de datos en ese avión. Quería conseguirla, sostenerla en mis manos, llevarla a casa y colocarla en mi propio cajón especial.”
 
Sam Johnson en la bahía Manokwari, Indonesia, buscando el avión hundido de H.F. Johnson.
El viaje de Sam en busca del avión Carnaúba original lo llevó a él y a su familia a la bahía Manokwari en Indonesia.
El avión Sikorsky S-38  que H.F. Johnson, Jr. había utilizado para su expedición de carnaúba en 1935 había desaparecido durante décadas. Después del viaje, fue vendido a Shell Oil Company, que lo usó para actividades de fotografía aérea en Nueva Guinea, Borneo e Indonesia. Las investigaciones indicaban que, a fines de la década de 1930, el avión se hundió durante un intento de despegue en la bahía Manokwari, Indonesia. 
 
Pero Sam tenía la esperanza de que tal vez no se hubiera perdido para siempre. En 1997, él y su familia viajaron a la bahía Manokwari para realizar una búsqueda. Utilizaron un sonar de barrido lateral para identificar posibles objetos en las profundidades de la bahía y luego bucearon para explorar cada uno de ellos. Por más que buscaron, no pudieron encontrar nada que pudiera ser un Sikorsky S-38 hundido. 
 
No obstante, fue una maravillosa aventura familiar. Como Sam le contó entonces a los empleados: “Revelamos la historia del avión y los detalles de su vuelo final. Exploramos un país hermoso y conocimos personas encantadoras. De una vez por todas, quedó satisfecha nuestra curiosidad sobre este capítulo de nuestra historia.”
 
Sam luego reproduciría el viaje de su padre, en una réplica del Sikorsky S-38, diseñado con gran cariño para igualar todos los detalles del avión de su padre. Fue una vivencia increíble que lo acercó aún más a su padre. Sin embargo, la ubicación del avión de H.F. permanecería un misterio.
 
Sam Johnson y miembros de la tripulación en busca del avión anfibio Sikorsky S-38 hundido de H.F. Johnson, Jr.
Sam posa con miembros de la tripulación y el sonar de barrido lateral utilizado en la búsqueda.
Luego, en 2005, un año después de que falleciera Sam, un fotógrafo se comunicó con SC Johnson para informar que le pareció haber visto el avión durante un buceo reciente. No sabía cuál era la ubicación exacta, pero recordaba que estaba a unos 30 metros (100 pies) de profundidad.
 
Con esta nueva e importante información, Fisk Johnson, presidente de la Junta Directiva y director ejecutivo, y su familia tenían una nueva y prometedora pista. Fisk, su madre y otros familiares se dirigieron de vuelta a la bahía Manokwari para concluir lo que Sam había comenzado casi diez años antes. 
 
Esta vez, localizaron el avión casi inmediatamente después de comenzar la búsqueda, con su figura única y reconocible surgiendo majestuosamente de entre la arena y el coral.
Fisk Johnson y su familia encuentran el avión hundido de H.F. Johnson Jr. en la bahía Manokwari.
Fisk y su familia volvieron explorar la bahía Manokwari, y esta vez encontraron el avión casi de inmediato.
Buzos estudiando el avión Carnaúba hundido de la familia Johnson.
El avión quedó al revés sobre el lecho marino. El impacto parece haber desprendido algunas piezas.
Coral creciendo en los restos sumergidos del avión Carnaúba
El coral causa estragos rápidamente en aguas tibias como las de la bahía.
Estudio de piezas de la historia de la familia Johnson
Los Johnson pudieron realizar varias inmersiones de buceo para explorar los restos.
Aunque no encontraron la placa de datos que anhelaba Sam, no había duda de que los Johnson habían hallado el avión de H.F.

Colocaron una placa de granito frente al tesoro hundido, donde se lee: “Yo soy Carnaúba. Mi verdadero hogar no es esta bahía, sino el corazón de todos aquellos que aman la aventura”. Fue un bello tributo a Sam y a H.F., el encuentro del pasado y el presente, con la promesa de más aventuras por venir.

Como Fisk les escribió a los empleados después de la expedición exitosa: “Este verano, encontramos el avión que fue tan importante para mi padre. Pero descubrimos mucho más que los restos de un avión perdido. Después de todos estos años, ese avión y la aventura que simboliza volvieron a unir más a mi familia”.

“El llamado a la aventura es gran parte del legado que compartimos todos nosotros en SC Johnson. Aún nos esperan muchas aventuras más, si tenemos la voluntad y la ingenuidad para emprenderlas”.

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