Avión anfibio Carnaúba de Sam Johnson

La expedición de Sam Johnson a Brasil en 1998 tiene una gran revelación: Nuestras familias nos salvan

En 1935, H.F. Johnson, Jr. voló 24 000 kilómetros (15 000 millas) para cultivar palmas de carnaúba en Brasil. En 1998, su hijo, Sam Johnson, repitió su aventura.
Lo más importante, dijo Sam Johnson, es si nosotros, como padres, hemos estado a la altura de las expectativas de nuestros hijos.
Sam Johnson, líder de la cuarta generación de SC Johnson, creció escuchando historias de las aventuras de su padre en el extranjero. Ninguna de ellas fue más fascinante que la legendaria “expedición Carnaúba” que realizó H.F. Johnson, Jr., a Brasil en 1935. Así, cuando Sam redescubrió una nota escrita por su padre: “A Sammy, espero que algún día hagas este viaje. Cambió mi vida.” Supo que tenía que ir.
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“Espero que hagas este viaje algún día. Me cambió la vida”.
La expedición de Sam Johnson a Brasil en 1998 fue más que una simple aventura. Esta también una historia de la familia y del amor de un padre.
En 1935, H.F. y su tripulación despegaron en un avión anfibio hacia Fortaleza, Brasil. Su objetivo era estudiar la palma de carnaúba, cuya cera es la más dura del mundo. Era el ingrediente clave de casi todos los productos SC Johnson en esa época.
 
“Cuando era niño, era pura aventura y romance para mí”, dijo Sam. “Mi padre me contaba historias que me hacían abrir los ojos de admiración; historias que me llenaban de asombro.” 
 
Sesenta y tres años después, Sam emprendió el mismo viaje. Al replicar el viaje más famoso de H.F., Sam no solo honró a su padre, comenzó a entenderlo mejor. 
HF Johnson Jr. y el avión Carnaúba
Si bien la expedición de 1998 conmemoró al padre de Sam, fue diseñada para integrar a las personas de SC Johnson. Sam pretendía servir de inspiración para que otros emprendieran aventuras valientes en su vida y su trabajo. De hecho, creía que el futuro de la compañía dependía de ello. 

Recordó la vitalidad que irradiaba su padre después del viaje, y se imaginó la misma energía permeando toda la compañía. “Espero que le diga a todas las personas de Johnson que, como compañía líder, debemos estar comprometidos con explorar ideas nuevas, asumir riesgos y estar energizados en la busca de un sueño”.

De modo muy similar a cuando su padre anunció su expedición en 1935, algunas personas quizá creyeron que Sam estaba loco por hacer el viaje a Brasil en un avión pequeño. Pero, al igual que su padre, algo lo impulsó a hacerlo.
El avión Carnaúba representa el espíritu de la familia, el espíritu de aventura y el espíritu de liderazgo.
Fisk Johnson, presidente de la Junta Directiva y director ejecutivo de SC Johnson
Sin embargo, a Sam le hacía falta el elemento más crucial: el avión. ¿Cómo podría vivir lo que había vivido H.F. si no volaba en el mismo avión Sikorsky S-38 en que voló su padre?
 
Como diría posteriormente Fisk Johnson, nuestro presidente de la Junta Directiva y director ejecutivo: “El avión Carnaúba representa el espíritu de la familia, el espíritu aventurero y el espíritu de liderazgo, valores que forman parte de lo que somos como compañía.” 
 
El problema era que el avión original había sido vendido a Shell Oil y se había estrellado en el mar de Indonesia muchos años atrás. De hecho, no existía ningún Sikorsky S-38 cuando Sam comenzó a planificar su viaje. No obstante sus mejores esfuerzos por localizar el S-38 original, el Carnaúba siguió desaparecido hasta muchos años después.
 
Así, Sam contrató a Born Again Restorations, de Owatonna, Minnesota, para que construyera una réplica del Sikorsky S-38 desde cero. Se basaron en extensas investigaciones, los planos originales y astutas improvisaciones para hacerlo realidad. Y el resultado fue hermoso. 
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Creación de la réplica del avión Sikorsky S-38 Carnaúba
Basándose en investigaciones, planos e improvisación, Born Again Restorations recreó el S-38 para Sam Johnson.
Tres años y medio después, el avión de Sam, bautizado Carnaúba, como su predecesor, emprendió el vuelo. Con 35 000 horas de trabajo para crearlo, el nuevo S-38 era asombroso. “A las personas normalmente no les encantan las máquinas, pero este avión es una obra de arte”, dijo Sam. 

La réplica se veía igual que el avión original, aunque con algunas modificaciones para hacerlo más seguro. Algunas de ellas fueron mejores hélices, ruedas y frenos, motores y componentes aviónicos. Además, su sistema de comunicación incluía un sistema de navegación por satélite y un transpondedor.

Sin embargo, en su mayor parte, era un reflejo de la experiencia vivida por el equipo de 1935. La velocidad de crucero del nuevo avión era de unos 160 kilómetros por hora (100 millas por hora), un poco más que el promedio de 154 kilómetros por hora (96 millas por hora) de la expedición original.
Sentí, como lo haría muchas veces en el viaje, que mi padre había volado conmigo.
Sam Johnson, líder de la cuarta generación de SC Johnson
La familia Johnson se reunió en 1998 para despedir a Sam y sus hijos en su expedición a Brasil. En la película de 2008, Carnaúba: Memorias de un hijo, Sam dice: “El amor de mi esposa, Gene, y el afecto altruista de mis hijas, Helen y Winnie”, estaban presentes en su corazón.
 
Sam había contemplado la posibilidad de convertirse en piloto profesional antes de tomar la decisión de unirse al negocio familiar. Ahora, estaba feliz de estar de nuevo por los aires. Sintió que su padre estaba con él, apoyándolo en su viaje. Juntos, los Johnson surcaron los cielos sobre terrenos agrícolas, parvadas de aves, árboles otoñales y el vasto río Amazonas. 
Sam Johnson en su expedición en Carnaúba para volver a conectarse con su padre y con la historia de la familia Johnson
Sam y sus hijos volaron 12 000 kilómetros (7500 millas) en cada sentido durante la expedición de 1998.
Sam replicó con éxito la expedición de su padre y fue una aventura maravillosa. Pero más que eso, se convirtió en un viaje de familia y entendimiento. 
 
Sam descubrió cosas sobre su padre y sobre él mismo como padre. Y, algo sorprendente en una época en la que los líderes de negocios por lo general buscan mantener privada su vida personal, compartió generosamente estos conocimientos profundos con todos nosotros.
 
El resultado es la película Carnaúba: Memorias de un hijo, con su asombrosa fotografía, una fabulosa banda sonora y un mensaje aún más fascinante. Es un regalo de Sam a los padres en todas partes.
 
Al compartir la película por primera vez con las personas de SC Johnson, Sam dijo: “Espero que esta película signifique algo para las generaciones futuras, porque dice mucho sobre lo que somos como familia. Nos ayudamos, trabajamos juntos y no le tenemos miedo a una aventura ocasional. Tampoco nos intimida la honestidad. Así también debe ser para nuestra compañía”. 
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¿Qué buscaba su padre, y qué encontró Sam?
Más allá que la mera aventura de una expedición de 24 000 kilómetros (15 000 millas), Sam Johnson descubrió algo aún más poderoso a su llegada.
Como nos muestra en la película, al final de su viaje, Sam se percató de su descubrimiento más importante. 
 
“Al pensar en lo que había hecho mi padre, y luego pensando también en el futuro, llegué a la conclusión de que no deberíamos preocuparnos de si hemos vivido a la altura de las expectativas de nuestros padres, sino de si, como padres, hemos vivido a la altura de las expectativas de nuestros hijos”.
 
Estas palabras se han convertido en una especie de mantra para nuestra compañía, para el impacto que queremos tener y el legado que queremos dejar. Están grababas en la pared del Fortaleza Hall en el campus de nuestras oficinas centrales, y el avión réplica de 1998 se alza sobre ellas.
 
Nos recuerdan todos los días de la expedición Carnaúba de 1998 y de las esperanzas de Sam para todos nosotros: explorar nuevas ideas, asumir riesgos, ir con energía en busca de un sueño y, siempre, pensar en las generaciones futuras. 
VEA NUESTRAS PELÍCULAS
Únase a Sam Johnson en su viaje para volver a seguir el vuelo de H.F. a Brasil que le cambió la vida, en Carnaúba: Memorias de un hijo. Nuestras películas se proyectan en el teatro The Golden Rondelle del campus de SC Johnson en Racine, Wisconsin. 
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